domingo, 10 de abril de 2011

La historia del Art Group Voina de Rusia

El Grupo Voina
Uno de los Más Innovadores Colectivos de Arte en Rusia
Ahora criminalizados y en vías de extinción


 Este colectivo articula desde la cruda realidad contemporánea: Sexo, Política, y Poder. El Grupo Voina, con una práctica artística basada en acciones urbanas, cuestiona todo. Es Arte, Punk y Anarquía. Razón por la cual, han vivido bajo el constante acoso de las autoridades, 15 acciones legales fueron presentadas en su contra en sus tres años de existencia. En su última acción “La Caída del Palacio”, como un justo cuestionamiento al abuso policial, dieron vuelta 7 vehículos patrullas. Una acción que ha puesto bajo amenaza de arresto a todo el colectivo, y dos de ellos están presos desde hace tres meses. Están enfrentando dudosos cargos, pero que pueden acarrearles hasta 14 años de prisión.

El Grupo Voina forma parte de un movimiento innovador más amplio, que se está dando en Rusia en los últimos años. Cuentan con muchos seguidores y adeptos y ahora el público en general sigue de cerca su caso con la ley, incluso en el extranjero. Es así que su proceso judicial se ha convertido en otra acción en sí misma. En la primera audición de la corte que se hizo hace dos semanas, el artista Banksy depositó el dinero para la liberación bajo fianza, pero el juez la rechazó alegando que no puede verificar la identidad del depositante (Banksy ES un artista anónimo). Ahora los dos integrantes de Voina tienen que esperar en prisión hasta el día de su juicio, si llega, dado que las autoridades no han demostrado interés, para fijar una fecha de juicio.

“La Caída del Palacio”



La historia de Voina

A principios del 2007, un grupo de estudiantes de filosofía de la Universidad de Moscú se junta alrededor de la figura del conocido poeta del absurdo Dmitri Prigov, con quien venían realizando una serie de pequeñas acciones poéticas alrededor del campo universitario. En julio de ese año tenían programado realizar una acción donde Prigov recitaría poemas encerrado en un armario, mientras que el grupo subiría 22 pisos por las escaleras. Pero inesperadamente el rector canceló la acción y prohibió la obra del poeta dentro del campo universitario. Ante esta noticia Dmitri Prigov sufrió un ataque al corazón y falleció en coma días más tarde.
El 25 de agosto 2007, el mismo día en que falleció el poeta, a medianoche, el grupo realizó su primera acción en el ámbito público para celebrar la memoria de su mentor.


Para esta acción “Fiesta” tomaron un vagon del metro y se acomodaron con mesas, comida, y mucha vodka. Compartiendo con los pasajeros, realizaron un círculo completo en la línea circular (valga la redundancia) del metro de Moscú.


En febrero del 2008 participando en una muestra colectiva con artistas de Kiev, decidieron para esta ocasión mostrar la documentación visual de la acción “Fiesta” dentro de un contenedor depositado en las aceras de Kiev. Desafortunadamente la ciudad, sin previo aviso les confiscó todo, se llevaron el contenedor.

En respuesta el colectivo decidió realizar su muestra en vivo. Y para esta ocasión intervinieron en pleno día, simultáneamente en las tres líneas de metro de Kiev, aquí el público participa íntegramente en la acción. -

Una intervención increíble, en conjunto con la gente.

Aquí hay más fotos y videos

Luego de estas primeras acciones el colectivo se consolida como el Grupo Voina (que significa Guerra). En aquel momento Alexei Plucer-Sarno declara a la prensa que “…más allá de lo que abogaba nuestro mentor, el poeta Dmitri Prigov, nuestro colectivo intervendrá a su propia discreción en cualquier espacio que lo considere pertinente”.

Lo que sigue es una multiplicación vasta de sus acciones; a principios del 2008 en un “simbólico acto de justicia alimentaria”, se dedicaron a atrapar gatos en las calles y los infiltraban de noche en restaurantes de lujo, e incluso (gatos menos afortunados) durante el día eran infiltrados en restaurantes McDonald’s.

En el famoso restaurante de lujo, el “Oprichnik”, cuyo dueño es una conocida figura de la Televisión del Kremlin, la noche del 28 de diciembre (2008) el Grupo Voina selló la entrada con planchas soldadas a las puertas de metal. Las más importantes figuras políticas rusas quedaron atrapadas por horas en su interior. “Una celebración, en nombre de todos los artistas que fueron puestos en cautiverio a través de nuestra historia” comentó sobre esta acción Leonid, miembro de Voina.

En otra ocasión, para demostrar hasta que punto la imagen simbólica de la “autoridad” domina la idiosincracia rusa, un miembro del colectivo se vistió como sacerdote (ortodoxo) con una gorra de policía, luego entró en un supermercado de lujo, recogió todo lo que quiso y simplemente salió caminando, sin pagar. Nadie lo detuvo.

Un policía vestido de cura

Aquí hay un video

También como parte de su series “Voina en el Supermercado”, realizaron la acción “Vagina liberadora” en la cual un miembro femenino del colectivo logra rescatar un pollo escondido dentro de su vagina. La acción refiere a una cita de Leon Tolstoy de “el pollo Ryaba”.


En otro Supermercado de la cadena “Auchan” realizaron la acción “Conmemoraciones de Diciembre” (en 2008) el día de las festividades por el aniversario de la Ciudad de Moscú. Voina agrega a estas conmemoraciones temas como la explotación de trabajadores ilegales, discriminación de gays y lesbianas… pero apuntando al discurso y política de Yuri Luzhkov, el Alcalde (xenófobo) de Moscú. Incluso muestran un gran cartel al público que dice: “A nadie le importa lo de Pestel” que se refiere a un inmigrante ajusticiado por la policía de Moscú.

En esta acción los Voinas entran a un supermercado de la clase alta y ahorcan a un homosexual, una lesbiana y tres trabajadores ilegales del Asia central.

Aquí hay un enlace al video


Si bien la acción referida a la figura política del Alcalde de Moscú tuvo gran repercusión mediática, aun más difundida fue su accion en alusión a Medvedev. Dos días antes de las elecciones presidenciales (2008) realizaron una intervención (que podría traducirse como) “La cogida del Heredero -el osito” (se refiere al oso, símbolo nacional ruso que seguido se lo asocia con la figura del presidente, -Medvedev es el heredero, el osito). Para esta acción se presentaron en el Museo de Biología de Moscú, se desnudaron y comenzaron lacogida; a hacer el amor a modo de performance. Una mujer embarazada posiblemente es la que hacia de oso.


El descentrado circuito del arte ruso

Aunque parezcan actos de “controversia” este colectivo está actuando de manera bien coherente, y esto lo reconoce uno de los más importantes curadores rusos, Andrey Erofeev. A fines del 2009, Erofeev, bien al corriente de la obra del Grupo Voina, los invita a participar en la muestra sobre “Letrismo” (un movimiento pre-Dada que cuenta con muchos autores rusos). La muestra se realizó en la sede central de La Casa del Artista, donde Voina decide presentar la documentación visual de sus acciones. Obviamente, concientes de que algunas de sus obras impactan al nivel de la controversia, hubo obras que fueron disimuladas (o escondidas) hasta el día de la inauguración. Cuando la muestra abrió, Voina sacó todas sus obras -y de buena fe, para mostrar quiénes son y qué tipo de producción realizan. La muestra de Voina poco a poco fue generando cierta temperatura entre el público, hasta que alguien llamó al curador, luego el curador llamó a la policía, se sumaron los agentes de seguridad del establecimiento y a la muestra, literalmente, la bajaron.



Enlace al video

A pesar de que la muestra de “Letrismo” fue censurada (por el curador que los invitó) igual expone al Grupo Voina como parte de un circuito del arte -y en particular, con aquellos que exploran una redefinición del arte actual en Rusia. De hecho, unos meses antes, el Grupo Voina estuvo defendiendo a dos conocidos curadores, Yury Samodurov y Andrei Yerofeyev, cuya muestra fue censurada y además acusados con cargos criminales hasta tres años de prisión.

El caso de estos curadores se remonta al 2006, cuando presentaron la muestra “Arte Prohibido”, e inmediatamente fueron tildados de anti-cristianos y penalizados por la ley, por incitar el odio. Cuando en realidad las obras en controversia eran unas imágenes de Marilyn Monroe vestida como terrorista chechenia, hamburguesas de McDonald’s como “el cuerpo de Cristo”, y figuras de Mickey Mouse oficiando como Jesús.

El día que estos curadores iban a ser enjuiciados Voina se presentó para apoyarlos. Realizaron una acción con el lanzamiento de una canción punk, gritando “Los policías son una mierda” -en realidad la letra es de una conocida banda punk muy a la moda en Rusia. Finalmente fueron expulsados del juzgado, no sin antes liberar 3.500 cucarachas en la sala de la corte.
Las cucarachas fueron escondidas en cajas de galletas y luego esparcidas en la corte.

No está claro si esta acción ayudó o no, pero los curadores simplemente fueron penalizados con una multa (alrededor de 10 mil dólares).

Aquí hay un video de la acción.



Una de sus últimas intervenciones (antes de caer en prisión) es la obra “Pene capturado por la KGB”. Esta obra, realizada el 14 de junio 2010, cuestiona el increíble acoso a los ciudadanos, bajo el pretexto de seguridad, que imponía por esos días la KGB (policía secreta rusa) ya que tres días mas tarde se realizaba el Foro Económico Internacional. La acción sobre el Puente de San Petersburgo (un puente levadiso) les tomó solo 23 segundos, y cuando el puente se levantó se puso cara a cara con las oficinas centrales de la KGB.

A pesar de que la policía de control capturó a Alexei uno de los líderes de los Voina, no se presentaron cargos, puesto que no se consideró que hubo vandalismo ya que el puente siguió funcionando.

La Caída del Palacio (el proceso judicial como Arte)



A fines de septiembre 2010 el Grupo Voina realiza su última acción, “La Caída del Palacio” en la que dieron vuelta 7 auto-patrullas de la policía de San Petersburgo, frente al Palacio Mikhailovsky -actualmente sede del Museo de Rusia. “Ese palacio imperial representa todo lo que el ciudadano ruso no puede y no quiere ser” comentó Alexei miembro del colectivo al Moscú Times, mientras que Leonid Nikolayev elaboró sobre políticos con pretensiones burguesas protegidos con un ejercito de policías –y dice- “son todos corruptos, cada policía debería ser juzgado, va a llegar ese juicio final”.


El 15 de noviembre 2010, militares de élite del cuerpo antiterrorista tomaron los predios donde se alojaban los miembros del Grupo Voina. Toda la gente de un edificio de varios pisos fue esposada, maltratada y llevada a un centro de detención hasta que identificaron los miembros de Voina. Arrestaron a dos integrantes del grupo, Oleg Vorotnikov y Leonid Nikolayev.

Kozlenok, una joven miembro del grupo no pudo ser arrestada por estar a cargo de su hijo de un año de edad, actualmente la policía realiza trámites para que el estado tome la custodia del niño y proceder a su arresto. Alexei Plucer-Sarno uno de los líderes del Grupo se dio a la fuga sin documentos, ni dinero, ni ropa, ni nada; con unos contactos consiguió atravesar unos bosques y refugiarse en Estonia. El Ministerio del Interior continúa el reclamo de extradición. La policía judicial allanó los apartamentos de estos miembros de Voina para confiscar papeles, material digital y computadoras, sin dejar de destruir todo a su paso. Los Voinas que fueron apresados declararon haber sido golpeados y torturados.

Estas alegaciones llamó la atención de organismos de derechos humanos que están investigando, y presentarán cargos por estos abusos. La firma de abogados Iosif Gabuniya que se especializa en derechos humanos tomó la riendas del caso.

En una reciente entrevista con la Radio Svoboda, Gabuniya declara que las fotos y videos que se difundieron del proyecto “La Caída del Palacio” no serán suficientes para acusar a los miembros de Voina detenidos, ya que no se puede identificar quienes fueron los que cometieron el crimen.

Por otro lado, la justicia en su momento no supo cómo, o a que leyes recurrir para criminalizar la acción de estos artistas. Al cabo de una semana encontraron una ley raramente utilizada, que es para actos de violencia en las calles cometidos por las hinchadas de fútbol. Así es que presentaron cargos por: “hooliganismo motivado por antagonismo contra un “grupo social” (definiendo a la Policía como un “grupo social”, tal como una “minoría” que necesita protección de la ley). En todo caso, fundados o no, estos son cargos que pueden acarrear hasta 14 años de prisión.

El abogado defensor Gabuniya declaró en su entrevista con la Radio Svoboda: “tengo la impresión de que la policía ahora pretende justificarse exagerando completamente las acciones del Grupo Voina”.

Ciertamente fue una acción puramente simbólica, si hubo algún crimen sería en el “daño a la propiedad” -a los vehículos patrullas. Pero en el primer reporte de la policía figura (exageradamente) en 500 Rublos, y actualmente en los papeles de la corte los daños se reestimaron en 3.000 rublos −6 veces más (En todo caso, es insignificante, equivale a 102 U$ dólares).

En septiembre, una semana después de la acción de los Voinas, Uliya Tomashevskaya, secretario de prensa de la ciudad de San Petersburgo declaró en una entrevista al canal de Televisión Rossiya que “los vehículos no tuvieron ningún daño significativo y están todos activos haciendo patrullaje”.

Kozlenok, la integrante de Voina que aun no fue arrestada por estar a cargo de un niño, comentó a la prensa sobre el “Crimen”: “la acción de Voina fue simplemente una demanda muy dura, pero para reclamar una reforma inmediata del Ministerio del Interior y Justicia, algo, que al fin y al cabo, el mismo Gobierno ya hizo varios llamados para que se realice”.

Los miembros de Voina (incluso los que están en prisión), constantemente responden a preguntas y dan entrevistas a miembros de la prensa. Hay un gran interés por parte de la ciudadanía rusa por este caso. En fin, el proceso judicial en sí mismo, se ha convertido en una acción crítica, por parte de este colectivo de artistas.

Ahora los Voinas han crecido, son más de 200 esparcidos estratégicamente a través del país. Incluso han surgido acciones en ciudades del oriente ruso de individuos desconocidos que declaran ser Voinas.


Marchas y protestas han surgido en Moscú, San Petersburgo y otras ciudades reclamando la liberación de los miembros de Voina.

Arriba el curador Andrei Yerofeyev (que Voina defendió en la corte) hablando en una manifestación en Moscú frente al Ministerio del Interior


Traducción de la pancarta: “EN LA DECLARADA GUERRA A LA LIBERTAD DECLARAMOS LIBERTAD PARA GUERRA” (Guerra es Voina en ruso)

La solidaridad y simpatía, por la obra y la causa del Grupo Voina también ha crecido a nivel internacional, en parte por la difusión en la Web promovida por sus miembros que intentan informar y recaudar fondos para los gastos judiciales; y en parte por la difusión que le ha dado la prensa establecida, adictas a generar controversia de las espectaculares acciones de Voina.

Leonid Nikolayev Oleg Vorotnikov

Hace dos semanas, el 16 de enero pasado la corte se dio cita. Los miembros de Voina detenidos se declararon “no culpable”, la fianza fue fijada en el elevado monto de 66.000 u$ dólares. Convenientemente el colectivo ya lo tenia previsto y cubrieron este monto, donde más de la mitad había sido donado por el conocido graffitero que va con el seudónimo Banksy. Sin embargo la corte de San Petersburgo rechazó el dinero con el argumento de que no pudo verificar la identidad de uno de los mayores contribuyentes (de Banksy –el anónimo). Como resultado el juez extendió el periodo de prisión para los artistas hasta la próxima audición de la corte, el 24 de febrero. O tal vez por tiempo indefinido, ya que no se fijó ninguna fecha para el inicio del juicio.

 Fascinante video de la audición de la corte  (lamentablemente en ruso con subtítulos en inglés).
Voina introduce a uno de los más reconocidos sociólogos de Rusia, catedrático en la Universidad de Moscú, que declara ante el juez sobre el derecho ciudadano a disentir y a comunicar a través del arte, elabora sobre prácticas artísticas del pasado (que fueron censuradas y hoy aceptadas) y luego se expande sobre el arte actual.

El 7 de enero pasado, el conocido colectivo de artistas DSPA realizó una intervención-urbana-permanente en los muros de la cárcel de San Petersburgo donde están presos los miembros de Voina. Colocaron una placa de mármol en memoria de la gloriosa postura de los miembros de este colectivo.

DSPA es parte de este circuito del arte de vanguardia ruso, y se caracteriza por sus acciones con proclamas proféticas como “La Revolución es Mañana a la mañana” colocando carteles y letreros en espacios públicos. En esta ocasión, en la placa de mármol se lee:

Confinados en esta prisión, en el invierno del 2010, perecen
Oleg VOROTNIKOV
y Leonid NIKOLAEV
fundadores de un movimiento artístico político, manifestado con en el
Grupo de artistas VOINA
que liberó el fuego de la libertad en el corazón de la gente
y enseñó modelos en cómo exponer la verdad
sus agradecidos conciudadanos
año 2010

Fuente: corneta.org

sábado, 9 de abril de 2011

En torno a la ebriedad

SOBRE EBRIEDAD
El prohibicionismo en materia de drogas es -cada vez más- un remedio que agrava el mal en lugar de evitarlo; su vigencia sostiene imperios criminales, corrupción, envenenamiento con sucedáneos y meros venenos, hipocresía, marginación, falsa conciencia, suspensión de las garantías inherentes a un Estado de derecho, histeria de masas, sistemática desinformación y -cómo no- un mercado negro en perpetuo crecimiento. Los millones de personas que mueren o son encarceladas, chantajeadas y expropiadas cada año en el mundo y los muchos millones más expuestos cada día a semejante suerte no son un argumento pequeño; súmese a ello la atrocidad de que mueran o yazcan retorcidos por dolores perfectamente remediables un número todavía superior de personas y tendremos un cuadro realista de la situación.

Pero el cambio de esa pesadilla, la ley vigente, no sólo promete evitar de inmediato muchas cosas indeseables como la sobredosis accidental o involuntaria-, sino promover algunas deseables, empezando por la moderación misma. Aunque parezca imposible un mundo sin drogas, hay quien piensa que seria lo idóneo; tiene demasiado cerca la ganda prohibicionista para observar que las sustancias psicoactivas no se inventaron para hundir al ser humano, esclavizándole y mutilando su dotación orgánica, sino para ayudarle a sobrellevar desafíos vitales, mejorando su autocontrol y en definitiva, su libertad y su dignidad personal.

La guerra a las drogas es una guerra a la euforia autoinducida y delata miedo al placer. El sufrimiento, tan común, coge a todos preparados y no suele exigir pedagogos; pero el placer -especialmente si se presume intenso- demanda una protección, que pedagogos oficiales se encargan de impartir por las buenas o por las malas, normalmente por las malas. Nada más oportuno entonces que recordar el concepto clásico de euforia así como la idea que otras culturas tuvieron y tienen de la ebriedad.

Hacia el siglo VI antes de Cristo, Hipócrates -creador de la medicina científica- recomendaba dormir sobre algo blando, embriagarse de cuando en cuando y entregarse al coito cuando se presente ocasión. Preconizaba opio para tratar la histeria y concebía la euforia (de eu-phoria: ánimo correcto) como algo terapéutico. Para él, como para Teofrasto y Galeno, las drogas no eran sustancias buenas o malas, sino espíritus neutros, oportunos o inoportunos atendiendo al individuo y la ocasión.

Durante la era pagana, el vino y las bebidas alcohólicas son las únicas drogas que sugieren degradación ética e indigna huida ante la realidad. Ecos del reproche se remontan al primer imperio egipcio, prosiguen en la vieja religión indoirania y llegan a la cuenca mediterránea como dilema: ¿Quiso Dioniso-Baco regalar a los mortales algo que enloquece o algo que ayuda a vivir?. Los usuarios de cualesquiera otras droga no interesan para nada al derecho ni a la moral y cometeríamos un error creyendo que eran escasos. En la Roma de Augusto y Tiberio, por ejemplo, había casi 900 tiendas dedicadas de modo exclusivo a vender opio, cuyo producto representaba el 15% de toda la recaudación fiscal y el opio era una mercancía estatalmente subvencionada, como la harina, para impedir especulaciones con su precio; sin embargo, no hay palabra en latín para opiómano, mientras se acercan a la docena las que nombran al alcohólico y ni un solo caso de adicto al opio aparece mencionado en los anales de la cultura grecorromana. Lo mismo debe decirse de quien usa marihuana, hachís, beleño, daturas, hongos visionarios y demás drogas antiguas.

Las raíces del mundo occidental coinciden con las de otras innumerables culturas en un concepto a la vez profundo y claro de la ebriedad -alcohólica o no-, que en definitiva apunta a un acto de júbilo y abandono, pues -como señalara Nietzsche- es el juego de la naturaleza con el hombre. Filón de Alejandría, padre de la corriente jónica vincula la palabra griega para ebriedad (methe) con el verbo methyeni, que significa soltar, permitir y define al ebrio como quien se adentra en liberación del alma.
Platón, su maestro, no ignoraba que el ebrio puede caer en patosería, aturdimiento, avidez y fealdad, pero defendió vigorosamente el entusiasmo ebrio como antídoto para aligerar la tirantez del carácter y sus ropajes rutinarios, que suscita la interioridad original y aquella inocencia donde pueden aparecer a una nueva luz las cosas. Como resumiría mucho más tarde Montaigne, los paganos aconsejaban la ebriedad para relajar el alma.

De ahí que el ideal grecorromano no fuese la sobriedad, sino la sobria ebrietas, la ebriedad sobria que faculta para gozar el entusiasmo sin incurrir en necedades. El sobrio no debe ser confundido con el abstemio, porque el primero es racional con o sin drogas, mientras el segundo sólo lo es sin ellas; uno puede penetrar en los pliegues de la desnudez y el otro ha de rehuirlo para no avergonzarse ante los demás y ante su propia conciencia.

Esta constelación se derrumba al triunfar el cristianismo, que no sólo combate los cultos orgiásticos y extáticos de la religión pagana -apoyados casi siempre con drogas de tipo visionario- sino la propia medicina hipocráto-galénica, en nombre de remedios mejores como exvotos, santos óleos y agua bendita; el saber farmacelógico antiguo será destruido y se perseguirá como crimen de lesa majestad la eutanasia, que hasta entonces había sido considerada un signo de excelencia ética. El uso médico, moral, sacramental y recreativo de drogas distintas del vino constituye apostasía, desprecio por la fe verdadera. Los dispersos restos del saber previo quedan al cuidado de curanderos y curanderas y la persecución de estos focos acabará suscitando una cruzada contra la brujería, que, por estructura y métodos, es un calco de la actual guerra a las drogas.Para terminar les recuerdo que Europa recobró la farmacología científica -y libertad para hacer uso de ellas- cuando aparecieron las primeras fisuras graves en la monolítica unidad de la Iglesia y el Estado y que desde el siglo XVII hasta el actual concibió las drogas otra vez al modo pagano, confiando en ellas como buenos remedios cuando se usaban sensatamente y restaurando como orientación la sobria ebriedad. Les recuerdo que el afán prohibicionista, nacido en Estados Unidos y promovido por este país al ritmo en que iba alzándose al rango de superpotencia, es una iniciativa de misioneros y círculos puritanos, pensada expresamente -en palabras del reverendo Wilbur S. Crafts, director del lnternational Reforin Bureau en tiempos de T. Roosevelt- para celebrar el segundo milenio de égida cristiana sobre el planeta.

La cruzada contra las drogas ha tenido y tiene el mismo efecto que la cruzada contra las brujas: exacerbar hasta extremos inauditos un supuesto mal, justificando el sádico exterminio y el expolio de innumerables personas, así como el enriquecimiento de inquisidores corruptos y un próspero mercado negro de lo prohibido, que en el siglo XVI era de ungüentos brujeriles y hoy es de heroína o cocaína. No quebrantaremos el círculo vicioso de la cruzada sin sustituir las pautas de barbarie oscurantista por un principio de ilustración. Las drogas son cosas que siempre estuvieron entre nosotros, que sigen estándolo y que van a continuar así. Dado el clima de alarmismo contraproducente, donde para los jóvenes usar lo ilícito es en parte rito de pasaje hacia la madurez y en parte coartada que sugiere declararse irresponsable, nuestra alternativa es excitar un consumo irracional de productos adulterados, o apoyar un uso informado de sustancias puras.

Demonizar las drogas sólo nos ha hecho más inermes, más crueles para con nuestros semejantes y más idiotas en sentido original, ya que idiotés nombra en griego clásico a quien delega indefinidamente en otros la gestión de aquello común y por tanto suyo. No ya nuestra salud sino la de nuestros hijos y nietos pende de que recobremos su empleo como reto ético y estético personal -atendiendo a la aventura de libertad y saber allí subyacente-, sin desoír su valor como lenitivo mejor o peor para partes difíciles del vivir y vidas amargas. A mi juicio, sólo así podrán renacer en este campo un sentido crítico y una mesura dignos de su nombre, que fueron regla antes del experimento prohibicionista.
Antonio Escohotado



 "Carta Blanca" Programa sobre drogas- Antonio Escohotado









martes, 5 de abril de 2011

Y la guerra apenas ha comenzado

El texto del cortometraje traducido por Ramón Vilatová Pigrau y Alida Díaz aparece publicado por Acuarela-Machado Libros dentro de una recopilación, Llamamiento y otros fogonazos "un libro que se lee lento y muchas veces, a la manera en que se leen los aforismos y también como sólo puede leerse la poesía radical. En voz alta y con la cadencia estratégica de un verdadero grito de guerra (no desde la euforia, sino desde el filo de frases cortas y sumamente contundentes) el libro da inicio con la transcripción del texto que acompaña al documental, también anónimo, ‘Et la guerre est à peina commencée’ (‘Y la guerra apenas ha comenzado’, 2001), similar al film de Debord, "La sociedad del espectáculo"  en su combinación entre texto e imagen."


"Y la guerra apenas ha comenzado"-Parte 1

Y LA GUERRA APENAS HA COMENZADO
 Transcripción del cortometraje anónimo de 18 min. (2001)
A los niños perdidos.

En el gran cuerpo social del Imperio, en el gran cuerpo social del Imperio que tiene la consistencia y la inercia de una medusa varada, en el gran cuerpo social del Imperio que es como una enorme medusa varada con toda su redondez sobre toda la redondez de la Tierra, se han plantado electrodos, centenares, miles de electrodos, un número increíble de electrodos.
De tipos tan diversos que incluso ya los hay que ni parecen electrodos.
Está el electrodo Tele, por supuesto, pero también el electrodo Dinero, el electrodo Farmacéutica y el electrodo Jovencita*.
Por medio de estos miles, estos millones de electrodos, de naturaleza tan diversa que he renunciado a contarlos, se mantiene el encefalograma plano de la metrópolis imperial.
Por estos canales, imperceptibles para la mayoría, se emiten sin pausa las informaciones, los cambios de ánimo, los afectos y contra-afectos susceptibles de prolongar el sueño universal. Y notad que paso por alto todos los dispositivos de captura agregados a estos electrodos, sobre todo periodistas, sociólogos, policías, intelectuales, profesores y demás agentes de un incomprensible voluntariado al que se le ha delegado la tarea de orientar la actividad de los electrodos.
Es conveniente mantener un cierto nivel de angustia con el fin de preservar la disponibilidad general a la regresión, el gusto por la dependencia.
No por casualidad se difunde en el momento oportuno tal o cual sentimiento de terror, de conformismo o de amenaza.
Nadie debe librarse de esta posición infantil de pasividad hastiada o pendenciera, de saciedad entumecida o de reivindicación quejosa que produce el malvado murmullo de la incubadora imperial.
Se dice “el tiempo de los héroes ha pasado”, con la esperanza de enterrar junto a él toda forma de heroísmo. El sueño de la época no es el buen sueño que procura el descanso, sino más bien un sueño angustiado que os deja más exhaustos todavía, deseosos solamente de volver a él para alejaros un poco más de la irritante realidad. Es la anestesia que requiere una anestesia aún más profunda.
Aquellos que por suerte o por desgracia se sustraen al sueño prescrito, nacen a este mundo como niños perdidos.

¿Dónde están las palabras, dónde la casa, dónde mis antepasados, dónde están mis amores, dónde mis amigos?
No existen, mi niño. Todo está por construir. Debes construir la lengua que habitarás y debes encontrar los ante- pasados que te hagan más libre. Debes construir la casa donde ya no vivirás solo. Y debes construir la nueva educación sentimental mediante la que amarás de nuevo. Y todo esto lo edificarás sobre la hostilidad general, porque los que se han despertado son la pesadilla de aquellos que todavía duermen.

La superación viene siempre de otro lugar

Aquí prevalece la regla de no-actuar, que se expresa así: la fecundidad de la acción verdadera reside en el interior de ella misma; podría decirlo de otro modo, podría decir: la acción verdadera no es un proyecto que uno realiza, sino un proceso al cual uno se abandona.
Quien actúa, actúa hoy como niño perdido.
La errancia gobierna este abandono. Vagamos. Vagamos entre las ruinas de la civilización; y precisamente porque se encuentra en ruinas, no nos será dada la posibilidad de enfrentarla. Es una guerra bien curiosa esta en la que nos hallamos comprometidos. Una guerra que requiere que se creen mundos y lenguajes, que se abran y ofrezcan lugares, que se constituyan hogares, en medio del desastre.
Existe esa vieja noción, bolchevique y, ciertamente, un poco frígida: la construcción del Partido. Creo que nuestra guerra es la de construir el Partido o, más bien, la de dar un contenido nuevo a esa ficción despoblada.

Una sociedad que ha agotado el conjunto de sus posibilidades
vitales tiene buenas razones para juzgar como “terrorista” todo
aquello que se experimente más allá de ella.

Charlamos, nos besamos, preparamos una película, una fiesta, una revuelta, encontramos un amigo, compartimos una comida, una cama, nos amamos, en otras palabras: construimos el Partido.
Las ficciones son cosas serias. Necesitamos ficciones para creer en la realidad de lo que vivimos. El Partido es la ficción central, la que recapitula la guerra en curso.
En los últimos siglos del Imperio Romano todo estaba desgastado por igual. Los cuerpos estaban fatigados, los dioses moribundos y la presencia en crisis. Desde las cuatro esquinas de un mundo en exilio, resonaba el mismo ruego: que se termine con esto. El fin de una civilización espoleaba la búsqueda de otro comienzo. Vagar apaciguaba el sentimiento de ser extranjero en todas partes.
Era necesario librarse del comercio de los civilizados. Y mientras célebres sectas experimentaban singulares formas de comunismo, algunos buscaban en la soledad el éxodo necesario. Se llamaban a sí mismos los monachoï, los solitarios, los únicos. Se acomodaban en el desierto, solos, a decenas de kilómetros de Alejandría; y pronto fueron tantos, esos solitarios, esos desertores, que tuvieron que inventarse reglas para una vida colectiva. Y la influencia que tuvo sobre ellos el ascetismo cristiano, los empujó a constituir los primeros monasterios.

Pero para el brujo, el más allá se encuentra aquí mismo

Y se puede afirmar que de los primeros monasterios nació, en poco tiempo, una civilización todavía más detestable que aquella que la había precedido, pero en cualquier caso nació de allí.
Digo esto para defender e ilustrar el valor estratégico de la retirada ofensiva. Es propio del arte de la guerra que en ciertos momentos valga más producir lugares y amistades que armas y escudos.

Quien se exilia, exilia; el extranjero que parte se lleva consigo la ciudad habitable. (continúa en la 2ª parte)

"Y la guerra apenas ha comenzado"-Parte 2

No puede ser más que el fin de un mundo, avanzando

Los padres desaparecieron en primer lugar. Se fueron a la fábrica, a la oficina. Luego fueron las madres las que, a su vez, partieron a la fábrica, a la oficina. Y cada vez no eran los padres o las madres los que desaparecían, sino un orden simbólico, un mundo. El mundo de los padres desapareció en primer lugar, luego lo hizo el de las madres, el orden simbólico de la madre, que hasta entonces nada había logrado socavar. Y esta pérdida es tan incalculable y el duelo por ello tan enorme, que nadie consiente hacerlo. El Imperio resume el deseo de que un neo-matriarcado tome mecánicamente el relevo del difunto patriarcado. Y no hay revuelta más absoluta que aquella que desafía esa indulgente dominación, ese poder cordial, esa empresa maternal.
Los niños perdidos son los huérfanos de todos los órdenes conocidos. Bienaventurados los huérfanos, el caos del mundo les pertenece.
Lloras por lo que has perdido. Lo hemos perdido todo, en efecto. Pero mira a nuestro alrededor, hemos ganado hermanos, hemos ganado hermanas, tantos hermanos y tantas hermanas. Ahora, sólo esta nostalgia nos separa, y eso es algo inédito.
Caminas, estás perdido; no encuentras en ningún lugar la medida de tu valor; caminas, y no sabes quién eres y no tienes valor, como el primer hombre.
Vas por los caminos.
Pero si no estuvieses tan perdido, no llevarías en ti esta fatalidad de encuentros.
Huyamos, ya es la hora; pero te lo ruego, huyamos juntos. Fíjate en nuestros gestos, la gracia que nace en el interior de nuestros gestos; fíjate en nuestros cuerpos, cómo se intercambian con fluidez, cuánto tiempo hacía que no se abatía sobre el mundo tanta gratuidad.
Mira este abandono, cuan bueno es que nada pueda alcanzarnos.
Pero tú lo sabes, todavía hay muros contra ese comunismo. Hay muros en nosotros, entre nosotros, que amenazan sin cesar.
No hemos dejado este mundo.
Aún hay envidia, estupidez, el deseo de ser alguien, de ser reconocido, la necesidad de valer algo y, peor aún, la necesidad de autoridad. Son las ruinas que el viejo mundo ha dejado en nosotros y que no hemos abandonado. A la luz de ciertos proyectores, a veces nuestra caída nos produce la sensación de una decadencia.
¿Adónde vamos?

Están las Cátaras, que detestan a los maridos mucho más que a los amantes. Están los Gnósticos, que encuentran más encanto en la orgía que en el apareamiento solitario. Está ese obispo de la Italia del siglo quince que sostiene hasta la excomulgación que una mujer que niega su cuerpo a un hombre que se lo pide por caridad, comete un pecado. Están los Begardos y las Beguinas, que viven en casas colectivas y que, en la extrema desocupación, pasan a hacerse visitas. Están los Espirituales, que aseguran que para los perfectos no existe el pecado; se llaman hermanos y hermanas y para ellos San Valentín no celebra la pareja, sino el día en que la dama puede ir con quien le plazca.
Y ahora están las metrópolis, apropiarse de lo inapropiable, fingir que ignoramos nuestra perdición, jugar a ser hombre mujer, marido, amante, jugar a la pareja, ocuparse. Acomodarse al más penoso de los infantilismos como la cosa más seria del mundo. Olvidar, en un exceso de sentimientos, el cinismo al que nos condena la vida en las metrópolis, y hablar de amor, todavía y siempre, después de tantas rupturas.


¡¡¡ATTAC al estercolero!!!

Aquellos que dicen que otro mundo es posible y no acreditan otra educación sentimental que la de las novelas y los telefilmes, merecen que se les escupa a la cara.
No conozco estado más abyecto que el estado amoroso. Entre amar y estar enamorado hay toda la diferencia entre un destino que se asume y una condición que se padece.
Queremos extraer del amor toda posesión, toda identificación, para ser por fin capaces de amar.

La cuestión es saber si el comunismo es la propiedad colectiva o la ausencia de propiedad, para después saber qué es la ausencia de propiedad. El modo como nosotros practicamos el comunismo es el libre uso, es la puesta en común. Decidir el libre uso de cierta cantidad de cosas que se poseen.
Lo que hacemos, mediante el compartir absoluto entre los seres, es darle a la forma exterior de la propiedad un conteni- do que la sabotea. Lo importante ahí no es el objeto compar- tido, sino el modo contingente en que se comparte, que siempre está por construir.

La orgía prueba solamente esto: que la sexualidad no es nada, nada más que un cierto punto en la distancia entre los cuerpos

LA ATENCIÓN como contenido terrestre de la idea de amor.

Si tuviese que definir el viejo mundo, diría que el viejo mundo es una cierta manera de ligar los afectos a los gestos, los afectos a las palabras, es una cierta educación sentimental que, realmente, ya no queremos más.
Si tuviese que definir la orgía, diría que se da cada vez que uno u otro perturba el vínculo existente entre los afectos y los gestos, entre los afectos y las palabras, y que otros le siguen.

No hay “transición hacia el comunismo”, la transición
es la categoría del comunismo,
del comunismo EN TANTO QUE EXPERIMENTACION.

Intentamos extraer del amor toda posesión, toda identificación, para ser por fin capaces de amar.

En toda situación hay una cierta distancia que se da entre los cuerpos. Esa distancia no es una distancia espacial, es una distancia ética, es la diferencia entre las formas de vida. La noción de amor, la intimidad, todo eso ha sido inventado para que algo así ya no pueda asumirse, para que ya no se pueda jugar con ella, para impedir a los cuerpos danzar y elaborar un arte de las distancias. Porque toda distancia es una proximidad, y toda proximidad es todavía una distancia.

Una cierta idea de juego, unida a la certeza de construir el Partido, nos mantiene a igual distancia de la pareja y del sórdido liberalismo.
Ya ves, el Partido son cuerpos, lugares, cuerpos que circulan.
Acuérdate, es en el fondo de la separación donde hemos encontrado el comunismo. No podríamos compartir nada que no quisiésemos compartir.
Si quieres, me gustaría mucho construir el Partido contigo, en fin, si estás libre…

--- . ---

*“Jeune Fille”, en francés en el original. Para la definición de Jovencita citamos algunas descripciones extraídas del libro: Tiqqun, Premiers matériaux pour une theórie de la Jeune Fille, Mille et une nuit, París, 1999. (N. del T.) “La jovencita es un agente de animación en la gestión dictatorial de los placeres”/“La jovencita es toda la realidad de los códigos abstractos del espectáculo”/“La jovencita es una mentira de la que el rostro es el apogeo"/“La jovencita muchas veces padece de vértigo, cuando el mundo deja de girar a su alrededor”/“Como el dinero, la jovencita es equivalente sólo a ella misma”/“La jovencita no envejece, se descompone”)

(Las frases en cursiva que están intercaladas en el guión, corresponden a leyendas que aparecen como carteles o sobreimpresas en algunas imágenes en el transcurso de la película. (N. del T.)




domingo, 3 de abril de 2011

"La miseria de la vida estudiantil"


El análisis radical que la Internacional Situacionista desarrolla acerca del sistema de enseñanza en este incisivo panfleto sigue teniendo hoy, como entonces, una descarada vigencia. 
Situado en la mejor  tradición panfletaria francesa, pese a las diferencias en el contexto histórico y las referencias a situaciones concretas del momento ( la Francia de los 60), la visión expuesta de "la crisis de la Universidad" y de su producto más emblemático, "el estudiante", contenía tal carga analítica que sobrepasa por mucho los límites de la coyuntura particular en la que se produjo, hasta el punto de que es perfectamente extrapolable y de transparente aplicación a la situación actual de la educación estandarizada en el régimen del capital, al margen de las diversas particularidades en los sistemas educativos.
Pero el análisis del panfleto situacionista no se queda ahí, y en sus pretensiones de totalidad, abarca ya no sólo la crítica de la economía política, y del sistema mercantil capitalista, sino que se extiende hacia las supuestas bondades del régimen del socialismo real, el estalinismo como capitalismo burocratizado y todas sus excreciencias ideológicas en Europa occidental, llámense "trostkistas", "maoistas" o cualquier otra forma de trasnochada ideología revolucionarista, estableciendo una diáfana "crítica de la crítica".
Dado que las tendencias que se advierten en el escrito como ya impuestas y de largo alcance, no han hecho más que consolidarse y acentuarse hasta límites insospechados en aquellos días, el texto de los situacionistas sigue disfrutando de una gozosa e irreprochable vitalidad .
(Por ejemplo, sobre el desajuste entre las necesidades de una nueva sociedad "cibernética" y las carencias de la educación a este nivel, este reciente video de Sr. Punset -hecho ya  desvelado aquí como encubridor de realidades más hondas)


I. Hacer la vergüenza  aún más vergonzosa, publicándola


Podemos afirmar sin gran riesgo de equivocarnos, que tras el policía y el sacerdote, el estudiante es en Francia el ser más universalmente despreciado. Si las razones por las que se le desprecia son a menudo falsas y revelan la ideología dominante, las razones por las que efectivamente es despreciable y despreciado desde el punto de vista de la critica revolucionaria, son rechazadas e inconfesadas. Sin embargo, los poseedores de la falsa contestación saben reconocerlas y reconocerse. Transforman este verdadero desprecio en una admiración complaciente. De este modo, la impotente intelligentzia de la izquierda (desde Les Temps Modernes a L'Exprés) se queda pasmada ante la pretendida "ascensión de los estudiantes", y las organizaciones burocráticas declinantes en la práctica (desde el Partido Comunista a la UNEF) se disputan celosamente su apoyo "moral y material". Mostraremos las razones de este interés por los estudiantes y cómo las ya nombradas organizaciones participan positivamente de la realidad dominante del capitalismo superdesarrollado, y utilizaremos este folleto para denunciarlas una a una: la desalienación no sigue otro camino que el de la alienación.
Todos los análisis y estudios realizados sobre el medio estudiantil, hasta el momento, han olvidado lo esencial. Nunca sobrepasan el punto de vista de las especializaciones universitarias (psicología, sociología, economía), y por consiguiente son fundamentalmente erróneos. Todos ellos cometen lo que Fourier llamaba ya una ligereza metódica "puesto que regularmente afecta a las cuestiones primordiales", ignorando el punto de vista total de la sociedad moderna. El fetichismo de los hechos enmascara la categoría esencial, y los detalles hacen olvidar la totalidad. Se dice todo sobre esta sociedad, salvo lo que es en realidad: comerciante y aparatosa. Los sociólogos Bourderon y Passedieu, en su investigación Los Herederos: los estudiantes y la cultura, permanecen desarmados ante algunas verdades parciales que han acabado por apoyar. Y, a pesar de toda su buena voluntad, caen de nuevo en la moral de los profesores, la inevitable ética kantiana de una democratización real por una racionalización real del sistema de enseñanza, es decir de la enseñanza del sistema. Mientras que sus discípulos, los Kravetz , se creen millares, compensan su amargura pequeño-burócrata por el confusionismo de una fraseología revolucionaria desacostumbrada.
La puesta en escena de la reificación bajo el capitalismo moderno impone a cada uno un papel en la pasividad generalizada. El estudiante no escapa a esta ley. Se trata de un papel provisional que lo prepara para el papel definitivo que asumirá, como elemento positivo y conservador, en el funcionamiento del sistema mercantil. No es más que una iniciación.
Esta iniciación encuentra de nuevo, mágicamente, todas las características de la iniciación mítica. Permanece totalmente separada de la realidad histórica, individual y social. El estudiante es un ser dividido entre un estatuto presente y un estatuto futuro netamente separados, y cuyo límite va a ser mecánicamente traspasado. Su conciencia esquizofrénica le permite aislarse en una "sociedad de iniciación", ignora su futuro y se maravilla de la unidad mística que le ofrece un presente al abrigo de la historia. El motivo de cambio de la verdad oficial, es decir, económica, es muy fácil de desenmascarar: resulta duro mirar de frente la realidad estudiantil. En una "sociedad de abundancia", el status actual del estudiante es la pobreza extrema. Originarios en un 80 % de capas cuya renta es superior a la de un obrero, el 90 % de ellos disponen de una renta inferior a la del más simple asalariado. La miseria del estudiante está más allá de la miseria de la sociedad del espectáculo, de la nueva miseria del nuevo proletariado. En un tiempo en que una parte creciente de la juventud se libera cada vez más de prejuicios morales y de la autoridad familiar para entrar lo antes posible en las relaciones de explotación abierta, el estudiante se mantiene a todos los niveles en una "'minoría prolongada", irresponsable y dócil. Si bien su tardía crisis juvenil lo enfrenta un poco a su familia, acepta sin dificultades ser tratado como un niño en las diversas instituciones que rigen su vida cotidiana.
La colonización de los diversos sectores de la práctica social no hace más que encontrar en el mundo estudiantil su expresión más injusta. La proyección sobre los estudiantes de toda la mala conciencia social, enmascara la miseria y la servidumbre de todos.
Pero las razones en que se basa nuestro desprecio por el estudiante son de otro tipo. Estas no conciernen solamente a su miseria real sino a su complacencia hacia todas las miserias, su propensión enfermiza a consumir devotamente la alienación, con la esperanza, ante la falta de interés general, de satisfacer su carencia particular. Las exigencias del capitalismo moderno hacen que la mayor parte de los estudiantes sean simplemente cuadros inferiores (es decir, el equivalente de lo que en el siglo XIX era la función del obrero calificados). Ante el carácter miserable, fácil de presentir, de este futuro más o menos próximo que lo "resarcirá" de la vergonzosa miseria del presente, el estudiante prefiere volverse hacia su presente y decorarlo con encantos ilusorios. La misma compensación es demasiado lamentable como para que atraiga; los días que sigan no serán alegres y, fatalmente, se sumergirán en la mediocridad. Por ello se refugia en un presente vivido irrealmente.
Esclavo estoico, el estudiante se cree tanto más libre cuanto más lo ligan las cadenas de la autoridad. Al igual que su nueva familia, la Universidad, se tiene por el ser social más "autónomo" mientras que representa, directa y conjuntamente los dos sistemas más poderosos de la autoridad social: la familia y el Estado. Él es su hijo sometido y agradecido. Siguiendo la misma lógica del hijo sumiso, participa de todos los valores y mitificaciones del sistema, y los concreta en sí mismo. Lo que eran ilusiones impuestas a los empleados, se convierte en ideología interiorizada y conducida por la masa de futuros pequeños cuadros.
Si la antigua miseria social ha producido los mayores sistemas de compensación de la historia (las religiones), la miseria marginal estudiantil no ha encontrado consuelo más que en las imágenes más desfiguradas de la sociedad dominante, la repetición burlesca de todos sus productos alienados.
El estudiante francés, en su calidad de ser ideológico, llega demasiado tarde a todo. Todos los valores e ilusiones que constituyen el orgullo de su mundo cerrado, están ya condenados en tanto que ilusiones insostenibles, desde hace mucho tiempo ridiculizadas por la historia.
Recogiendo unas migajas de prestigio de la Universidad, el estudiante todavía está contento de ser estudiante. Demasiado tarde. La enseñanza mecánica y especializada que recibe está tan profundamente degradada (en relación al antiguo nivel de la cultura burguesa) como su propio nivel intelectual en el momento en que accede a ella, con la particularidad de que la realidad que domina todo esto, el sistema económico, reclama una fabricación masiva de estudiantes incultos e incapaces de pensar. El estudiante ignora que la Universidad se haya convertido en una organización -institucional- de la ignorancia, que la "alta cultura" se disuelva al ritmo de la producción en serie de los profesores, que todos los profesores sean cretinos, los cuales en su mayoría provocarían el escándalo de los alumnos de cualquier colegio; él continúa escuchando respetuosamente a sus maestros, con la voluntad consciente de perder todo espíritu crítico a fin de comulgar mejor de la ilusión mística de haberse convertido en un "estudiante", alguien que se ocupa seriamente de adquirir un saber serio, con la esperanza de que eso le confiará las verdades últimas. Es una menopausia del espíritu. Todo lo que sucede hoy en los anfiteatros de las escuelas y facultades será condenado en la futura sociedad revolucionaria como alboroto, socialmente nocivo. En la actualidad, el estudiante hace reír.
El estudiante no se da cuenta de que la historia altera su irrisorio mundo "cerrado". La famosa "crisis de la Universidad" parte de una crisis más general del capitalismo moderno; sigue siendo el objeto de un diálogo de sordos entre diferentes especialistas. Dicha crisis traduce simplemente las dificultades de un ajuste tardío de este sector especial de la producción a una transformación de conjunto del aparato productivo. Los residuos de la vieja ideología de la Universidad liberal burguesa pierden importancia en el momento en que desaparece su base social. La Universidad ha podido disfrutar de un poder autónomo en la época del capitalismo librecambista y de su Estado liberal, que le dejaba una cierta. libertad marginal. De hecho, dependía estrechamente de las necesidades de este tipo de sociedad: dar a la minoría privilegiada que estudiaba la cultura general adecuada, antes de que alcanzara las filas de la clase dirigente de la que apenas habla salido. De ahí el ridículo de los profesores nostálgicos, amargados por haber perdido su antigua función de perros guardianes de los futuros amos por esa otra, mucho menos noble, de perros de pastor, siguiendo las necesidades planificadas del sistema económico, guiando las hornadas de "cuellos blancos" hacia sus fábricas y oficinas respectivas. Son ellos quienes oponen sus arcaísmos a la tecnocratización de la Universidad y continúan suministrando imperturbablemente las sobras de una cultura llamada general a futuros especialistas que no sabrán que hacer con ella.
Más serios, y por consiguiente más peligrosos, son los modernistas de la izquierda y los de la UNEF, dirigidos por los "ultras" de la FGEL, que reivindican una "reforma de estructuras en la Universidad", una "reinserción de la Universidad en la vida social y económica", es decir, su adaptación a las necesidades del capitalismo moderno. Las diversas facultades y escuelas, todavía adornadas de ilusiones anacrónicas, son transformadas de dispensadores de la "cultura general" a la medida de las clases dirigentes en fábricas de enseñanza rápida de cuadros inferiores y de cuadros medios. Lejos de oponerse a este proceso histórico que subordina directamente uno de los últimos sectores relativamente autónomos de la vida social a las exigencias del sistema mercantil, nuestros progresistas protestan contra los retrasos y desfallecimientos que sufre su realización. Son los defensores de la futura Universidad cibernetizada que ya se anuncia aquí y allí. El sistema mercantil y sus modernos servidores, he aquí al enemigo.
Pero es normal que todo debate pase por encima de la cabeza del estudiante, en el cielo de sus maestros, y se le escape totalmente: se le escapa el conjunto de su vida, y, a fortiori de la vida.
Debido a su situación económica de extrema pobreza, el estudiante está condenado a un cierto modo de supervivencia muy poco envidiable. Pero, siempre contento con su papel, convierte su trivial miseria en "estilo de vida" original: el miserabilismo y la bohemia. Ahora bien, la "bohemia", lejos ya de ser una solución original, nunca es vivida auténticamente sin haber roto de forma completa e irreversible con el medio universitario. Sus partidarios entre los estudiantes (y todos se jactan de serlo un poco) no hacen más que aferrarse a una versión artificial y degradada de lo que, en el mejor de los casos, no es más que una mediocre solución individual. Merecen hasta el desprecio de las ancianas del campo. Estos "originales", treinta años después de W. Reich ese excelente educador de la juventud, continúan teniendo los comportamientos erótico-amorosos más tradicionales, reproduciendo las relaciones generales de la sociedad de clases en sus relaciones intersexuales. La aptitud del estudiante para hacer un militante de cada uno, se ve frustrada por su impotencia para ello. En el margen de libertad individual permitido por el espectáculo totalitario, y a pesar de su utilización más o menos libre del tiempo, el estudiante ignora todavía la aventura y prefiere un espacio-tiempo cotidiano restringido, adaptado a él por las barreras del propio espectáculo.
Sin estar obligado, separa de sí mismo trabajo y ocio, proclamando un hipócrita desprecio por los "empollones" y los "animales de competición". Aprueba todas las separaciones y, a continuación va a gemir en los diversos "círculos" religiosos, deportivos, políticos o sindicales, sobre la incomunicación. Es tan estúpido y desgraciado que incluso llega a confiarse espontáneamente y en masa al control parapolicial de psiquiatras y psicólogos, colocados donde están por la vanguardia de la opresión moderna, y por consiguiente felicitados por sus "representantes" que, naturalmente, ven en esos "Bureaux d'Aide Psychologique Universitaire" (BAPU) (Centros de ayuda psicológica universitaria), una conquista indispensable y merecida.
Pero la miseria real de la vida cotidiana estudiantil, encuentra su compensación inmediata, fantástica, en su principal opio: la mercancía cultural. En el espectáculo cultural, el estudiante encuentra de forma natural su lugar de discípulo respetuoso. Cercano a su lugar de producción sin nunca tener acceso a él -el Santuario le está prohibido- el estudiante descubre la "cultura moderna" como espectador-admirador. En una época en que el arte está muerto, el estudiante continúa asistiendo con fiel asiduidad a los teatros y cine-clubs, y sigue siendo el más ávido consumidor de su cadáver congelado y distribuido bajo celofán en los supermercados, por los guardianes de la abundancia. Participa sin reserva, sin segundas intenciones y sin alejamiento. Es su elemento natural. Si las "casas de cultura" no existieran, el estudiante las habría inventado. Este verifica perfectamente los análisis más banales de la sociología americana del marketing: consumo ostentatorio, establecimiento de una diferenciación publicitaria entre productos idénticos en la nulidad (Pérec o Robbe-Grillet; Godard o Lelouch).
Desde que los "dioses" que producen u organizan su espectáculo cultural se encarnan en escena, él es su principal público, su fiel soñador. De este modo, asiste en masa a sus demostraciones más obscenas; qué otro que no sea él llenaría las salas cuando, por ejemplo, los curas de las diferentes iglesias exponen públicamente sus diálogos sin límites (semanas del pensamiento llamado marxista, reuniones de intelectuales católicos) o cuando las ruinas de la literatura vienen a constatar su impotencia.
Incapaz de pasiones reales, disfruta con polémicas desapasionadas entre las "vedettes" de la Inteligencia, sobre falsos problemas cuya función es enmascarar los verdaderos: Althusser - Garaudy Sartre - Barthes - Picard - Lefebvre - Lévi-Strauss - Halliday - Chatelet - Antoine. Humanismo - Existencialismo - Estructuralismo - Cientifismo - Nuevo Criticismo - Dialéctico-naturalismo - Cibernetismo - Planetismo - Meta-filosofismo.
En su aplicación, ese estúpido se cree vanguardia porque ha visto el último Godard, comprado el último libro argumentista" o participado en el último "happening" de Lapassade. Ese ignorante toma por novedades "revolucionarias", garantizadas por "label", los más pálidos "ersatz" de antiguas investigaciones, efectivamente importantes en su tiempo, edulcorados con la idea de negocio. La cuestión es preservar siempre su standing cultural. El estudiante está orgulloso de comprar, como todo el mundo, las reediciones en libros de bolsillo de una serie de textos importantes y difíciles que la "cultura de masas" difunde a un ritmo acelerado. Solamente que no sabe leer. Se contenta con consumirlos con la mirada.
Su lectura preferida sigue siendo la prensa especializada que orquesta el consumo delirante de los "gadgets" culturales; acepta dócilmente sus ukases* publicitarios y hace la referencia-standard de sus gustos. (...)
El estudiante, más que en ningún otro estamento, está contento de estar politizado. Sin embargo, ignora que participa a través del mismo espectáculo. De este modo se apropia de los miserables y ridículos restos de una izquierda que fue aniquilada hace más de cuarenta años, por el reformismo "socialista" y por la contra-revolución stalinista. Todo esto todavía lo ignora, mientras que el Poder lo sabe claramente y la clase obrera de un modo confuso. Participa, con una débil arrogancia, en las manifestaciones más irrisorias que no lo atraen más que a él. La falsa conciencia política se encuentra en él en estado puro, y el estudiante constituye la base ideal para las manipulaciones de burócratas fantasmas de organizaciones moribundas (desde el Partido llamado Comunista a la UNEF). Estas programan totalitariamente sus opciones políticas; toda marginación o intento de "independencia" vuelve dócilmente, tras una parodia de resistencia, al orden que ni un solo instante ha sido puesto en cuestión. Cuando cree ir más allá -como esos que, por una verdadera enfermedad de inversión publicitaria se nombran JCR, cuando no son ni jóvenes, ni comunistas, ni revolucionarios-, es para adherirse a palabras de orden pontifical: Paz en Vietnam.
El estudiante está orgulloso de oponerse a los arcaísmos" de un de Gaulle, pero no comprende que lo hace en nombre de errores del pasado, de crímenes ya fríos (como el stalinismo en la época de Togliatti, Garaudy, Kruchtchev, Mao) y que de este modo su juventud es todavía más arcaica que el poder, que dispone efectivamente de todo lo necesario para administrar una sociedad moderna.
(...)
Pero el estudiante no es un arcaísmo cercano. Se cree obligado a tener ideas generales sobre todo, concepciones coherentes del mundo que den un sentido a su necesidad de agitación y promiscuidad asexuada. Burlado por las últimas febrilidades de las iglesias, se arroja sobre la antigüedad de las antiguallas para adorar la hedionda carroña de Dios y acercarse a los restos descompuestos de religiones prehistóricas que cree dignas de él y de su tiempo. Apenas se osa señalarlo pero, el medio estudiantil, junto con el de las ancianas de provincias, es el sector donde se mantiene la mayor dosis de religión profesada, y sigue siendo todavía la mejor "tierra de misión" (mientras que, en todos los otros sectores se ha eliminado o expulsado a los curas), donde los sacerdotes-estudiantes continúan sodomizando, sin esconderse, a millares de estudiantes con sus diarreas espirituales.


Ciertamente, entre los estudiantes, hay algunos con un nivel intelectual suficiente. Estos dominan sin esfuerzo los miserables controles de capacidad previstos por los mediocres, y los dominan perfectamente porque han comprendido el sistema, porque lo desprecian y se saben sus enemigos. Toman del sistema de estudios lo que tiene de mejor: las becas. Aprovechando los fallos del control, cuya propia lógica obliga actualmente y aquí, a resguardar un sector puramente intelectual, la "investigación", van a llevar tranquilamente la confusión al más alto nivel. Su desprecio manifiesto respecto al sistema va parejo con la lucidez que les permite ser más fuertes que los sirvientes del sistema y, principalmente, en el terreno intelectual. Estos de quienes hablamos, figuran ya entre los teóricos del movimiento revolucionario que se aproxima. No esconden a nadie que lo que toman tan fácilmente del "sistema de estudios" es utilizado para su destrucción. Esto es así ya que, el estudiante no puede rebelarse contra nada sin rebelarse contra sus estudios, y la necesidad de esta rebelión se hace sentir menos naturalmente que en el obrero, que se rebela espontáneamente contra su condición. Pero el estudiante es un producto de la sociedad moderna, al mismo nivel que Godard o la Coca-Cola. Su extrema alienación no puede ser negada más que por la negación de toda la sociedad. Esta crítica no puede hacerse, de ningún modo, sobre el terreno estudiantil: el estudiante, como tal, se atribuye un pseudo-valor que le prohíbe tomar conciencia de su desposesión real y, de esta forma, permanece lleno de falsa conciencia. Pero, en todas partes donde la sociedad moderna empieza a ser contestada, se dan rebeliones de la juventud que corresponden a una crítica total del comportamiento estudiantil.



II. No es suficiente con que el pensamiento busque su realización; es preciso que la realidad busque el pensamiento
 Tras un largo periodo de sueño letárgico y de contra-revolución permanente, desde hace algunos años, se esboza un nuevo periodo de contestación del que la juventud parece ser la representante. Pero la sociedad del espectáculo, en la representación que se hace de sí misma y de sus enemigos, impone sus categorías ideológicas para la comprensión del mundo y de la historia. Domina todo lo que sucede en el orden natural de las cosas y encierra las verdaderas novedades que anuncian su superación en el marco estrecho de su ilusoria novedad. La rebelión de la juventud contra el modo de vida que se le impone, en realidad no es más que el signo precursor de una subversión más amplia que englobará al conjunto de los que experimentan, cada vez más, la imposibilidad de vivir el preludio de la próxima etapa revolucionaria. La ideología dominante y sus órganos cotidianos según mecanismos experimentados de inversión de la realidad, no pueden más que reducir este movimiento histórico real a una pseudo-categoría socio-natural: la Idea de la Juventud (que estaría en la esencia del rebelarse). De este modo, se somete una nueva juventud de la rebelión a la eterna rebelión de la juventud, renaciendo en cada generación para esfumarse cuando "el joven es ganado por la seriedad de la producción y por la actividad, de cara a fines concretos y verdaderos". La "rebelión de los jóvenes" ha sido y es todavía objeto de una verdadera inflación periodística que crea el espectáculo de una "rebelión" posible que se da a contemplar para impedir que se la viva, la esfera aberrante -ya integrada- necesaria al funcionamiento del sistema social; esta rebelión contra la sociedad, paradójicamente la tranquiliza porque está considerada como parcial, en el apartheid de los "problemas" de la juventud -como hay problemas de la mujer o un problema negro- y no dura más que durante una parte de la vida. En realidad, si es que hay un problema de la "juventud" en la sociedad moderna es que la crisis profunda de esta sociedad es sentida con más acuidad por la juventud. Producto por excelencia de la sociedad moderna, ella misma es moderna, sea para integrarse sin reservas, sea para rechazarla radicalmente. Lo que debe sorprender, no es tanto que la juventud sea rebelde sino que los "adultos" sean tan resignados. Esto no tiene una explicación mitológico sino histórica: la generación precedente ha conocido todas las derrotas y consumido todas las mentiras del periodo de disgregación vergonzosa del movimiento revolucionario.


Considerada en sí misma, la "Juventud' es ya un mito publicitario profundamente ligado al modo de producción capitalista, como expresión de su dinamismo. Esta ilusoria primacía de la juventud ha sido posible con la puesta en marcha de la economía, tras la Segunda Guerra Mundial, a consecuencia de la entrada en masa en el mercado de toda una categoría de consumidores más maleables, un rol que asegura una patente de integración a la sociedad del espectáculo. Pero la explicación dominante del mundo se encuentra de nuevo en contradicción con la realidad socio-económica (con retraso respecto a ella) y es justamente la juventud la primera en asegurar una irresistible pasión de vivir y de sublevarse espontáneamente contra el tedio cotidiano y el tiempo muerto que el viejo mundo continúa segregando a través de sus diferentes modernizaciones. La parte rebelada de la juventud expresa su rechazo sin una perspectiva de superación, es decir, su rechazo nihilista. Esta perspectiva se busca y se establece por todas partes del mundo. Le es preciso alcanzar la coherencia de la crítica teórica y la organización práctica de esta coherencia.
(...)


III. Finalmente, crear la situación que haga imposible todo retroceso

"Estar en vanguardia es ir al paso de la realidad."  En la actualidad, la crítica radical del mundo moderno debe tener por objeto y objetivo la totalidad. Esta crítica debe contener, indisolublemente su pasado real, lo que es efectivamente y las perspectivas de su transformación. Para poder decir toda la verdad del mundo actual y, a fortiori, para formular el proyecto de su subversión total, hay que ser capaz de revelar toda su historia escondida, es decir, mirar de un modo totalmente desmitificado y fundamentalmente crítico, la historia de todo el movimiento revolucionario internacional -inaugurado hace más de un siglo por el proletariado de los países occidentales-, sus "fracasos" y sus "victorias".


"Este movimiento contra el conjunto de la organización del viejo mundo, hace mucho tiempo que ha acabado"  y ha fracasado. Su última manifestación histórica fue la derrota de la revolución proletaria en España (en Barcelona en mayo de 1937). Sin embargo, tanto sus "fracasos" oficiales como sus "victorias" también oficiales, deben ser juzgados a la luz de sus prolongaciones y sus verdaderos restablecimientos. De este modo, podemos afirmar que "hay derrotas que son victorias y victorias más vergonzosas que derrotas" (Karl Liebknecht en la víspera de su asesinato). La primera gran "derrota" del poder proletario, la Comuna de París, es en realidad su primera gran victoria, puesto que, por primera vez, el proletariado primitivo afirma su capacidad histórica para dirigir de un modo libre todos los aspectos de la vida social. Asimismo, su primera gran "victoria", la revolución bolchevique, en definitiva no es más que la derrota de más graves consecuencias. El triunfo del orden bolchevique coincide con el movimiento de contra-revolución internacional que empieza con el aniquilamiento de los espartaquistas por la socialdemocracia alemana. Su triunfo común era más profundo que su aparente oposición y, en definitiva, este orden bolchevique no era más que un nuevo disfraz y un rostro particular del antiguo orden. Los resultados de la contra-revolución rusa fueron, en el interior, el establecimiento y desarrollo de un nuevo modo de explotación, el capitalismo burocrdtico de Estado y, en el exterior, la multiplicación de secciones de la Internacional llamada comunista, sucursales destinadas a defenderlo y difundir su modelo. El capitalismo, bajo sus diferentes variantes burocráticas y burguesas, florecía de nuevo sobre los cadáveres de los marinos de Kronstadt, los campesinos de Ucrania, los obreros de Berlín, Kiel, Turín, Shanghai, y, más tarde, Barcelona.

(...) A la dictadura totalitaria de la Burocracia, nueva clase dirigente, sobre el proletariado ruso, en el seno de esas organizaciones corresponde la dominación de una capa de burócratas políticos y sindicales sobre la gran masa de obreros cuyos intereses se han vuelto francamente contradictorios con los suyos. El monstruo stalinista obsesionaba la conciencia obrera, mientras que el Capitalismo, en vías de burocratización y super-desarrollo, resolvía sus crisis internas y afirmaba orgullosamente su nueva victoria que pretende permanente. Una misma forma social, aparentemente divergente y distinta, se apodera del mundo, y los principales del viejo mundo continúan gobernando nuestro mundo moderno. Los muertos asedian todavía el cerebro de los vivos.
(...)  En un mundo fundamentalmente engañoso, ellos son los portadores de la mentira más radical, y trabajan para la eternización de la dictadura universal de la Economía y el Estado. Como afirman los situacionistas, "un modelo social universalmente dominante, que tiende a la auto-regulación totalitaria, no es más que aparentemente combatido por falsas contestaciones expuestas de forma permanente sobre su propio terreno, ilusiones que, por el contrario refuerzan ese modelo. El pseudo-socialismo burocrático no es más que el mayor de los disfraces del viejo mundo jerárquico del trabajo alienado". En todo esto, el sindicalismo estudiantil es únicamente la caricatura de una caricatura, la repetición burlesca e inútil de un sindicalismo degenerado.


La denuncia teórica y práctica del stalinismo bajo todas sus formas, debe ser la obligación básica de todas las futuras organizaciones revolucionarias. Está claro que, por ejemplo en Francia, donde el retraso económico aleja todavía la conciencia de la crisis, el movimiento revolucionario no podrá renacer más que sobre las ruinas del stalinismo aniquilado. La destrucción del stalinismo debe convertirse en el delenda Carthago de la última revolución de la prehistoria.

Ella misma debe romper definitivamente con su propia prehistoria, y sacar toda su poesía del futuro. Los "Bolcheviques resucitados" que representan la farsa de la "militancia" en los diferentes grupúsculos izquierdistas, son los hedores del pasado y, en modo alguno anuncian el futuro. Supervivientes del gran naufragio de la "revolución traicionada", se presentan como los fieles poseedores de la ortodoxia bolchevique: la defensa de la URSS es su insuperable fidelidad y su escandalosa renuncia.
(...)
La sociedad dominante que se vanagloria de su permanente modernización, ahora debe encontrar con quien hablar, es decir, con la negación modernizada que ella misma produce : "Dejemos ahora a los muertos el enterrar a sus muertos y llorarlos". Las desmitificaciones prácticas del movimiento histórico liberan la conciencia revolucionaria de los fantasmas que la obsesionaban; la revolución de la vida cotidiana se encuentra cara a cara con las inmensas tareas que debe realizar. La revolución, asi como la vida que anuncia, hay que reinventarlas. Si el proyecto revolucionario sigue siendo fundamentalmente el mismo: la abolición de la sociedad de clases, es que en ninguna parte han sido radicalmente transformadas las condiciones en que se forman las clases. Se trata de volver a iniciar la lucha con un radicalismo y una coherencia acrecentados por la experiencia del fracaso de sus antiguos protagonistas, a fin de evitar que su realización fragmentaria entrañe una nueva división de la sociedad.
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La escisión entre teoría y práctica ha sido la roca contra la que se ha estrellado el viejo movimiento revolucionario. Solamente los mayores momentos de lucha proletaria han superado esta escisión para encontrar su verdad. Ninguna organización se ha saltado todavía ese Rodas. La ideología, tan "revolucionaria" como pueda ser, está siempre al servicio de los amos, es la señal de alarma que designa al enemigo camuflado. Por ello, la crítica de la ideología debe ser en último término, el problema central de la organización revolucionaria. El mundo alienado produce la mentira, y ésta no podría reaparecer en el seno de los que pretenden llevar la verdad social sin que esta organización no se transformase a su vez en una mentira más en un mundo fundamentalmente engañoso.
(...) La lógica de la mercancía es la racionalidad primera y última de las sociedades actuales, es la base de la auto-regulación totalitaria de estas sociedades comparables a puzzles cuyas piezas, tan desiguales en apariencia, de hecho son equivalentes. La reificación mercantil es el obstáculo esencial para una emancipación total, para la construcción libre de la vida. En el mundo de la producción mercantil, la praxis no se persigue en función de un fin determinado, de forma autónoma, sino bajo las directrices de potencias exteriores. Y si las leyes económicas parecen convertirse en leyes naturales de una clase particular, es que su poder reposa únicamente en "la ausencia de conciencia de los que toman parte en ello".
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Esta superación implica, naturalmente, la supresión del trabajo y su sustitución por un nuevo tipo de actividad libre, por consiguiente, la abolición de una de las divisiones fundamentales de la sociedad moderna, entre un trabajo cada vez más reificado y el tiempo libre consumido pasivamente. Grupúsculos hoy en disgregación como Socialismo o Barbarie o P.O. pero reunidos en torno a la moderna consigna de "poder obrero", continúan sobre ese punto central siguiendo el viejo movimiento obrero en la vía del reformismo del trabajo y de su "humanización". Es al trabajo mismo a quien hoy hay que atacar. Lejos de ser una "utopía", su supresión es la primera condición de la superación efectiva de la sociedad mercantil, de la abolición -en la vida cotidiana de cada uno- de la separación entre el "tiempo libre" y el "tiempo de trabajo", sectores complementarios de una vida alienada, donde se proyecta indefinidamente la contradicción interna de la mercancía, entre valor de uso y valor de cambio y solamente más allá de esta oposición es donde los hombres podrán hacer de su actividad vital un objeto de su voluntad y de su conciencia, y contemplarse a sí mismos en un mundo que ellos han creado. La democracia de los Consejos Obreros es el enigma resuelto de todas las divisiones actuales. Esta hace "imposible todo lo que existe por fuera de los individuos".

La dominación consciente de la historia por los hombres que la hacen, he aquí todo el proyecto revolucionario. La historia moderna, como toda la historia pasada, es el producto de la praxis social, el resultado -inconsciente- de todas las actividades humanas. En la época de su dominación totalitaria el capitalismo ha producido su nueva religión: el espectáculo. El espectáculo es la realización terrestre de la ideología. El mundo nunca ha andado tan bien sobre la cabeza. "Y, al igual que la 'crítica de la religión', la crítica del espectáculo es hoy la primera condición de toda critica".


El problema de la revolución está históricamente planteado a la humanidad. La acumulación cada vez mayor de medios materiales y técnicos no tiene comparación más que con la insatisfacción cada vez más profunda de todos. La burguesía y su heredera en el Este, la burocracia, no pueden saber cómo emplear ese superdesarrollo que será la base de la poesía del futuro, justamente porque las dos trabajan por el mantenimiento de un orden antiguo. Tienen, a lo sumo, el secreto de su práctica policial. No hacen más que acumular Capital y por tanto proletariado; proletario es aquel que no tiene ningún poder sobre el empleo de su vida, y que lo sabe. La suerte histórica del nuevo proletariado es ser el.único heredero consecuente de la riqueza sin valor del mundo burgués, para transformarla y superarla en el sentido del hombre total, persiguiendo la apropiación total de la naturaleza y de su propia naturaleza. Esta realización de la naturaleza del hombre sólo puede tener sentido por la satisfacción sin límites y la multiplicación infinita de los deseos reales que el espectáculo confina en las zonas lejanas del inconsciente revolucionario, y que no es capaz de realizar más que fantásticamente en el delirio onírico de su publicidad. La realización efectiva de deseos reales, es decir, la abolición de todas las pseudonecesidades y deseos que el sistema crea cotidianamente para perpetuar su poder, no puede hacerse sin la supresión del espectáculo mercantil y su superación positiva.

La historia moderna no puede ser liberada y sus innumerables adquisiciones libremente utilizadas más que por las fuerzas que ella rechaza: los trabajadores sin poder sobre las condiciones, sentido y producto de sus actividades. Así como en el siglo XIX el proletariado era ya el heredero de la filosofía, se ha convertido, además, en el heredero del arte moderno y de la primera critica consciente de la vida cotidiana. No puede suprimirse sin realizar, a la vez, arte y filosofía. Transformar el mundo y cambiar la vida son para él una sola y única cosa, el santo y seña inseparable que acompañará su supresión en tanto que clase, la disolución de la sociedad presente en tanto que reino de la necesidad, y finalmente la ascensión posible al reino de la libertad. La crítica radical y la reconstrucción libre de todas las conductas y valores impuestos por la realidad alienada son su programa máximo, y la creatividad liberada en la construcción de todos los momentos y acontecimientos de la vida es la única poesía que podrá reconocer, la poesía hecha por todos, el comienzo de la fiesta revolucionaria. Las revoluciones proletarias serán fiestas o no serán, pues la misma vida que anuncian será creada bajo el signo de la fiesta. El juego es la racionalidad última de esta fiesta, vivir sin tiempo muerto y disfrutar sin trabas son las únicas reglas que podrá reconocer.

Extractos de "Sobre la miseria de la vida estudiantil considerada bajo sus aspectos económico, político, psicológico, sexual e intelectual" , Internationale Situationniste.
Transcripción de la traducción de Carme López (Barcelona, Icaria, 1977) del texto publicado por UNEF, Strasbourg 1966. Publicado primero en 1966 en la Universidad de Estrasburgo por estudiantes y miembros de la I.S.
(Los subrayados son míos)
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